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Un lugar en la isla: la casa del poeta

Isla Negra se ha convertido en un lugar muy popular en Chile para los artistas, ya que en esta misma tierra el ganador del Premio Nobel chileno Pablo Neruda construyó una de sus famosas casas. En realidad, él compró una casa muy pequeña en 1939 con vista al mar, y poco a poco la fue ampliando hasta convertirse en lo que es hoy. La excusa para adquirirla era que él necesitaba un lugar que le permitiera inspirarse y así concentrarse plenamente en sus escritura. Una meta en la que aparentemente tuvo éxito, ya que en esta casa escribió el “Canto General”, una de sus obras maestras y trabajo que le valió el premio Nobel. La única razón por la cual esta sencilla casa era atractiva era su incomparable vista al maravilloso océano Pacífico, del cual el escritor era un fiel admirador. Prácticamente, desde todas las ventanas, Neruda podía contemplar las enormes olas del océano levantándose hacia el cielo y luego reventando con furia sobre las rocas. La casa, de hecho, a través de su arquitectura y los diversos objetos que contiene, recuerda permanentemente a los visitantes su amor por los barcos y el mar.

Durante muchos años el escritor disfrutó el ir ampliándola gradualmente, lo que también le obligó a encontrar soluciones ingeniosas para acomodar su gran cantidad de colecciones. De hecho, una vez escribió: “En mi casa he tenido juguetes pequeños y grandes, sin los cuales no podría vivir. He edificado mi casa también como un juguete y juego en ella de la mañana a la noche.” Hay más de 3.500 objetos inventariados en ella, los que tuvieron un notable valor para el poeta. Su colección de conchas de mar es increíble y refleja claramente su cercanía al mar.

Visitarla es, sin duda, una experiencia extraordinaria, y muchos han escrito sobre los diferentes sentimientos que este lugar tan particular provoca: “Confieso que he venido” escribió el uruguayo ganador del premio Nobel Gabriel García Márquez, refiriéndose ingeniosamente a las memorias de Neruda “Confieso que he vivido”. Lo asombroso de este lugar no es que sea una casa de lujo, sino todo lo contrario, un lugar de intrincada simplicidad, donde todo ha sido dispuesto con el único objetivo de crear un espacio rodeado de pequeñas posesiones. Esto refleja la búsqueda de un artista que ha creado vida dentro de las paredes de su casa. Todo está empapado de creatividad y experiencias que trae la vida, el presente y el pasado.

Pablo Neruda pasó los últimos años de su vida mirando al mar en su casa de Isla Negra. Murió el 23 de septiembre de 1973 y fue enterrado en el patio de su casa, donde hoy existe una lápida en su memoria. Doce años después,  murió su amada esposa, Matilde Urrutia, cuyo cuerpo fue enterrado junto a él.
 

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